lunes, 28 de abril de 2014

07 Consecuencias de la perdida de un diente

¿Dejaste el hábito? Tu boca te lo agradecerá

Larry Smith, de 49 años de edad, ha fumado cigarrillos desde la época en la que asistía a la universidad. "Parecía bastante inofensivo en ese momento", dice. "Salía con algunos de mis amigos los fines de semana y tomábamos algunos tragos y fumábamos unos cigarrillos. O bien, me quedaba hasta tarde estudiando para un examen y un par de cigarrillos lograban mantenerme despierto para terminar con el material."
Pero en los años posteriores a la universidad, este consumo ocasional pasó a ser un hábito diario: "Nunca pensé que se iba a convertir en un hábito", dice Larry, "pero aquí estoy, más de 25 años después, fumando medio paquete por día y parece que no puedo dejarlo."
Signos de advertencia de la enfermedad de las encías
En la última visita que Larry hizo al dentista, éste notó que las encías de Larry parecían estar más rojas y más inflamadas que en su visita anterior y estaban comenzando a retraerse de los dientes.
"Me sorprendí muchísimo cuando mi dentista me dijo que tenía gingivitis o la etapa previa a la enfermedad de las encías. Me dijo que debido a que fumar suprime el sistema inmunológico y hace que las encías sean propensas a contraer infecciones, mi hábito era probablemente la causa del problema. También me dijo que los fumadores tienen más de un 50% de probabilidades de contraer la enfermedad de las encías que los no fumadores. ¿Pueden creerlo?"
El dentista le dijo a Larry que además de tener las encías rojas, blandas e hinchadas, estaban retraídas y el sangrado ocasional al lavarse los dientes y al usar el hilo dental también eran signos del comienzo de la enfermedad de las encías.
Fumar también afecta a la salud oral
Aunque Larry, como mucha gente, era consciente del efecto negativo que el cigarrillo podría tener en su salud en general, dice que tomó consciencia de dicho efecto en su salud oral luego de la visita al dentista.
Además de un mayor riesgo de sufrir la enfermedad de las encías, fumar puede aumentar el riesgo de contraer muchos otros problemas de salud oral, como:
  • Dolor en la boca y caries.
  • Pérdida de dientes (dos veces más que los no fumadores).
  • Infección en la raíz del diente (dos veces más que los no fumadores).
  • Reducción de la capacidad para combatir infecciones en la boca o en las encías.
  • Cicatrización más lenta del tejido de las encías después de una cirugía o una herida.
  • Reducción de la efectividad de los tratamientos para la enfermedad de las encías.

Dejar el hábito
La buena noticia es que el riesgo de padecer la enfermedad de las encías, la pérdida de dientes y muchos problemas de salud oral disminuyen después de dejar de fumar. Luego de saber que estaba contrayendo la enfermedad de las encías, Larry informó a su dentista que quería dejar de fumar. Su dentista le recetó un parche transdérmico de nicotina (que se usa por 24 horas durante varias semanas, con un flujo esparcido de nicotina) para ayudarle a dejar el hábito.
Hay varias terapias de reemplazo de nicotina (NRT) disponibles para ayudar a las personas a dejar de fumar, como las gomas de mascar, las grageas, los atomizadores y los inhaladores de nicotina. Las personas que deseen dejar de fumar también pueden buscar ayuda en los programas de apoyo y asesoramiento.
Tú puedes hacerlo
Dejar de fumar no es fácil, pero muchas personas lo han logrado. Poco después de dejar de fumar podrás notar que la comida sabe mejor, tu sentido del olfato mejorará y podrás estar activo más fácilmente sin quedar sin aliento, además tendrás la satisfacción de saber que estás manteniendo tu boca (y todo tu cuerpo) saludable.
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¿A qué se deben los problemas de la boca?

Cuando se padece un mieloma, es posible que el sistema inmune esté debilitado (bien por la enfermedad en sí o bien como resultado de algunos tratamientos comunes, como quimioterapia y esteroides). Esto puede implicar un riesgo mayor de padecer infecciones frecuentes o recurrentes. Entre las in­fecciones bucales más comunes se encuentran la infección micótica conocida como muguet (o candidosis) y la infección vírica por herpes simples (que a menudo se traduce en herpes labiales).

Algunos de los medicamentos que se emplean en el tratamiento por quimiotera­pia del mieloma pueden originar toda una serie de trastornos bucales, en especial inflamaciones y ulceraciones del epitelio bucal (conocidas como mucositis).

Esto es debido a que la quimioterapia ataca a las células que se dividen con rapidez en todo el organismo, como las del epitelio bucal. La mucositis puede ser extremadamente dolorosa y puede dificultar mucho la ingesta de líqui­dos y sólidos, especialmente tras altas dosis de quimioterapia y trasplante de células madre.

Algunos tratamientos contra el mieloma como la quimioterapia o el Bortezomib pueden disminuir los recuentos de plaquetas de manera temporal. En consecuencia, es posible que se produzcan hemorragias con facilidad, en concreto en las encías y la comisura de los labios.

Otro efecto secundario común es la sequedad bucal, ya que muchos medica­mentos pueden interferir en la producción de saliva. Aunque son desagradables e incómodos, conviene recordar que la mayoría de los trastornos bucales suelen ser complicaciones temporales y de fácil tratamiento.

Revisión diaria

Es buena la costumbre de inspeccionarse la boca a diario, con el objeto de poder detectar cualquier cambio visible. Para ello, es importante observar con atención las encías, la lengua y el epitelio de la boca.

Si experimentas cualquiera de los siguientes síntomas, díselo a tu médico:
  • Sequedad inusual en la boca.
  • Irritación o inflamación de la lengua, labios, encías o epitelio bucal.
  • Encías inflamadas o que sangran con facilidad.
  • Heridas en los labios o las comisuras.
  • Llagas en la boca.
  • Sentido del gusto alterado o sensación extraña en la boca.
  • Placas blancas que cubran la lengua y el epitelio bucal (pueden ser indicativas de muguet).
  • Dolor o entumecimiento de la mandíbula o la zona alrededor de la misma.
  • Pérdida de dientes o daños en los mismos.
Tratamientos

Es importante que informes a tu médico tan pronto como percibas cualquier cambio en tu boca, de esta forma te podrá prescribir el tratamiento apropiado.

Entre los tratamientos se incluyen:
  • Enjuagues bucales antibacterianos, para reducir el riesgo de infecciones.
  • Enjuagues bucales anestésicos, para aliviar el dolor.
  • Medicamentos antivirales, para tratar o prevenir la aparición de herpes labiales.
  • Pastillas, gotas o enjuagues antimicóticos, para tratar o prevenir la apa­rición de muguet oral.
  • Sprays de saliva artificial, para ayudar a aliviar la sequedad bucal.
  • En ocasiones puede ser necesario prescribir analgésicos, en caso de mucositis agudas.
Es importante establecer una rutina en relación con el cuidado de la boca y respetar escrupulosamente cualquier tratamiento prescrito por el médico.

En caso de necesitar un tratamiento dental invasivo, es importante informar al dentista acerca de la existencia del mieloma y de cualquier tipo de tratamiento que se estés recibiendo. También es aconsejable hablar con el hematólogo antes de llevar a cabo cualquier tratamiento dental.

Consejos

Medidas preventivas:
  • Intentar mantener la boca limpia lavándose los dientes al menos dos veces al día. Emplear un cepillo de dientes suave y cepillar con suavidad alrededor de las encías.
  • Evitar el uso de hilo dental a menos que el recuento de plaquetas sea normal.
  • Mantener la boca fresca e hidratada e intentar beber al menos tres litros de líquidos al día.
  • Usar vaselina o bálsamo labial para mantener los labios hidratados.
  • Mantener limpia la dentadura postiza.
  • Visitar al dentista de manera regular, en especial antes de iniciar cualquier nuevo tratamiento.
  • Evitar fumar y beber alcohol.
  • Inspeccionar la boca a diario e informar al médico de cualquier cambio.
Qué hacer si te duele la boca o la tienes seca o infectada
  • Tomar analgésicos de manera regular a lo largo del día: no esperar a sentir dolor.
  • Evitar comidas picantes, acidas o saladas, ya que pueden incrementar la irritación de la boca.
  • Evitar el consumo de alcohol y tabaco: también pueden irritar la boca.
  • Ingerir comidas blandas o trituradas, o hidratar las comidas con jugo, mantequilla fundida o salsas para que sea más fácil masticarlas.
  • Intentar beber abundantes líquidos: usar una pajita si es necesario.
  • Comer cubitos de hielo, piruletas congeladas o caramelos hervidos: pueden aliviar una boca dolorida y combatir la sequedad.
  • Evitar llevar dentadura postiza durante un tiempo si la boca está muy inflamada o dolorida.
  • Pedir hora con un nutricionista en caso de tener problemas para comer: podrá recetar el uso de suplementos nutricionales.
  • Realizar enjuagues bucales frecuentes: pueden proporcionar un alivio temporal.                                                             www.biosonrisa.com                                                          

viernes, 25 de abril de 2014

Consejos de salud dental. Su salud dental en las                  secuelas de una catástrofe

Las víctimas de huracanes y otras catástrofes naturales enfrentan muchos desafíos, uno podría ser la dificultad para localizar a los dentistas de la familia. Hasta que todo vuelva relativamente a la normalidad, aquí le mostramos algunos consejos a tener en cuenta cuando tiene un problema dental y no puede visitar a su dentista regular.
Emergencias dentales: Si está experimentando dolor dental, hinchazón y/o sangrado y su dentista regular no está disponible, elija otro dentista tan pronto como sea posible. En caso de dolor y/o hinchazón dental o facial graves, debe considerar ir a la sala de emergencia de un hospital.
Cuidado de ortodoncia: Quienes usan correctores dentales de ortodoncia por lo general visitan a su dentista todos los meses para recibir ajustes. Si no puede visitar a su dentista es posible esperar uno o dos meses más entre las visitas para recibir ajustes sin experimentar daño alguno. Cuando hay una emergencia relacionada con el tratamiento de ortodoncia, como dispositivos rotos o dispositivos que irritan los labios, las mejillas o la lengua, casi cualquier dentista podrá ayudarle. La mayoría de los dentistas pueden tratar emergencias de ortodoncia menores al extraer los dispositivos rotos o al suavizar los alambres con filo.
Coronas o puentes temporales: Si usted está en el medio de un tratamiento de corona o puente y está usando una corona o puente temporal y su dentista regular no está disponible, consulte si la oficina estará abierta en un futuro cercano. La mayoría de las coronas y puentes temporales deben examinarse y posiblemente recementarse dentro del mes a partir del cual se colocaron. Si su dentista no está disponible para atenderlo dentro del mes, consulte con otro dentista para examinar las restauraciones temporales. Para mantener la corona o el puente temporal de manera segura en el lugar, evite comer o morder sobre éstos, procure mantenerlos limpios y no mastique alimentos duros ni pegajosos.
Limpiezas dentales de rutina y periodontales: La mayoría de las personas no experimenta daño si se retrasan sus limpiezas de rutina o periodontales. Si su dentista regular actualmente no está disponible para proporcionarle atención, consulte si el consultorio estará abierto en un futuro cercano y si puede programar una cita para entonces.
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Cuando el diente de su hijo recibe un golpe duro

¿Qué hace cuando su hijo de cuatro años se cae sobre el borde de una mesa y con el golpe se le afloja un poco un diente de leche frontal?


Llame a su dentista. En la mayoría de los casos le aconsejarán una dieta blanda para su hijo durante las siguientes 48-72 horas para permitir que el diente vuelva a afirmarse. El dentista también puede sugerirle que lleve a su hijo para hacerle una radiografía a fin de determinar si existe o no daño en un nervio o en un diente secundario.
Si el diente de leche se cayó, simplemente colóquelo debajo de la almohada para que se lo lleve el ratón Pérez. Perder uno o más dientes de leche frontales puede provocarle al niño un ceceo temporal, pero no provocará un efecto permanente en el desarrollo del habla, ni en la alimentación.
Si su hijo tuviera una lesión más grave que un diente flojo o golpeado, acuda a un hospital local para que un médico examine su rostro, boca y encías.
Si su hijo es más grande y un diente permanente se cayó completamente, llame a su dentista de inmediato para una cita de emergencia. Es de importancia fundamental que lleve a su hijo con el diente al dentista dentro de los 30 minutos de ocurrido el accidente, ya que es posible que pueda reimplantarse el diente con éxito.
De ser posible, coloque delicadamente el diente de nuevo en el alveolo como medio de transporte. De lo contrario, colóquelo en un recipiente con bastante leche, agua con sal o saliva que cubran el diente. Si no tiene nada de esto a su alcance, use agua del grifo. También puede colocar el diente entre la mejilla y la encía (a menos que el paciente sea un niño pequeño que pueda llegar a tragarlo).
Lea más sobre emergencias dentales y cómo manejarlas.
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